“El boxeo es a veces espiritual a su manera.
Tienes los desafíos físicos y mentales en el boxeo, al igual que tienes muchos
desafíos en la exploración de los diferentes niveles del judaísmo. Son
diferentes pero al final son iguales”.
Yuri
Foreman.
Aunque suene imposible, en teoría los estudios
rabínicos se pueden llegar a conjuntar con cualquier actividad, inclusive con
el ejercer un deporte profesional, y aunque en la práctica los casos son
contados debido a la magna distancia entre ambas profesiones, en la vida de
Yuri Foreman el rabinato y el boxeo van de la mano.
Para contarles la historia de Yuri les tengo
que platicar que él nace en Bielorrusia en 1980, para esos momentos, ésta
pertenecía a la ahora extinta Unión Soviética, en una familia judía
tradicionalista. En sus primeros años de vida, en su natal Gomel, Yuri era muy
acosado en el colegio y sufrió más de una paliza, gracias a esto a su mamá se
le ocurre inscribirlo en clases de boxeo para que pudiera defenderse en la
escuela.
Con tan sólo 7 años, Yuri conoció a su primer
amor: el box, sin embargo la “Luna de Miel” no duró lo que él hubiese querido,
ya que dos años más tarde, gracias a varios problemas en los que se encontraba
su país, la familia Foreman decide hacer Aliyah y mudarse a Israel. En esos
momentos Yuri pensaba que podría seguir boxeando en cualquier lugar del mundo,
el problema fue que para finales de los 80’s y principios de los 90´s el boxeo
no estaba muy desarrollado en “La Tierra Prometida” pero como en toda buena
historia de amor, Yuri y el boxeo encontrarían la manera de continuar con su
relación.
Al llegar a Israel, la distancia entre el
joven Foreman y el boxeo parecía ser infinita, hasta que un buen día Yuri
encontró un gimnasio… pero lo encontró en un barrio árabe.
Para Yuri la decisión de entrenar en ese
gimnasio era más que complicada, de hecho él cuenta que: “La primera vez que
entré, vi las miradas. En sus ojos había mucho odio. Pero necesitaba boxear; y
¡Dios!, todos ellos querían pelear contra mí. Después de un tiempo, la pared
que estaba entre nosotros se derritió. Todos queríamos lo mismo. Viajé con
ellos como compañeros de equipo. Claro, me ayudó el hecho de que ganaba casi
todo el tiempo. Y finalmente, nos hicimos amigos”.
Después de sobrepasar la parte más difícil
Yuri se volvió un gran boxeador amateur, de hecho se convirtió en el mejor de
Israel, ganó 3 campeonatos nacionales y la realidad era que en Israel ya no
tenía contra quien pelear, gracias a ello en 1999, apenas un mes después de la
muerte de su madre, Yuri se va a Estados Unidos para perseguir su sueño y
consagrarse en el boxeo.
Cuando Yuri llega a Brooklyn para poder
entrenar en el popular gimnasio Gleason, la historia del pequeño gimnasio del
barrio árabe parecía repetirse de nueva cuenta, Yuri era el nuevo en la ciudad
y en un principio nadie creía en él.
Por si fuera poco, Yuri tuvo que combinar el
boxeo con el trabajo, hecho que le complicaba el concentrarse en su carrera
como boxeador al 100%. El primer trabajo que tuvo en Estados Unidos fue en una
tienda de ropa en Manhattan, en la cual distribuía pedidos y limpiaba el piso
de la tienda.
En su primer año Foreman se encargó de cambiar
la historia, de nueva cuenta, gracias a sus victorias, fue haciendo un nombre y
para el año 2000 llegó a la final de la famosa competencia de los Guantes de
Oro. A pesar de haber perdido la final, el nombre de Yuri se encontraba casi en
lo más alto del boxeo amateur.
Para el siguiente año Yuri seguía peleando,
seguía en el gimnasio y estaba concentrado en regresar a la final que había
perdido, hasta que de repente… Yuri conoció a una hermosa mujer: Leyla
Leidecker. Desde que Yuri la vio sabía que su segundo amor estaba cerca de él y
que no la podía dejar escapar, de inmediato Yuri quedó perplejo al ver a
aquella rubia que compartía religión con él, aunque era más ortodoxa y quien al
igual que Yuri también era inmigrante, dado a que Leyla provenía de Hungría.
Sin dudarlo, desde el principio Yuri intentó salir con ella, sin embargo Leyla
en un inicio no lo pelaba tanto.
Ahora, Yuri tenía dos revanchas, por un lado
cortejaba a la hermosa mujer a quien había conocido y por el otro, buscaba la
gloria en el boxeo amateur.
De nueva cuenta Yuri llegó a la final de
lacompetencia más importante en la categoría amateur en el boxeo; en esta
ocasión Yuri juntó algo de dinero, compró un boleto, convenció a Leyla de que
fuera a verlo y se encargó de quitar la palabra “Casi” en lo más alto del boxeo
amateur, ya que ganó la competencia de los Guantes de Oro.
Al concluir su carrera como boxeador amateur,
con una marca de 75 victorias por sólo 5 derrotas y una novia de por medio,
Yuri entró al profesionalismo. Ya como boxeador profesional, sus primeras
peleas no fueron muy bien remuneradas, por lo que los problemas económicos se
presentaron de nueva cuenta en la vida de Foreman.
Después de años complicados, en 2004 Yuri
conoció a Murray Wilson, dueño de un restaurante, quien lo ayudó económicamente
y gracias a esto su carrera comenzó a despegar.
Para estos momentos, Leyla, su ahora esposa,
pensó que sería buena idea si ambos se acercaban un poco más a la religión, por
lo que un buen día ambos fueron a una sinagoga. En el templo, el rabino dio una
analogía del boxeo y la vida, sin saber que ahí se encontraba un boxeador, de
inmediato esto atrapó a Yuri y poco tiempo más tarde comenzó a estudiar algo de
religión.
Para 2006, Foreman ya era un boxeador
consolidado que conseguía grandes carteleras y para fines de 2007 ya era
considerado por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) como el mejor boxeador del
mundo en la categoría Súper Welter.
Por más de un año Yuri buscó una pelea de
campeonato, la pelea no llegaba, los estudios de la Torá y los entrenamientos
cada vez eran más intensos.
En estos tiempos Yuri estaba convencido que el
tercer amor en su vida era la religión y que comenzaría a estudiar para rabino
sin dejar su carrera deportiva.
En 2009, Bob Arum ya representaba a Yuri y
poco tiempo después le consiguió la pelea que él quería. Foreman peleó contra
Daniel Santos en un combate por el campeonato. Después de 12 asaltos Yuri ganó
la pelea por decisión unánime. Yuri por fin era campeón del mundo y con esto se
convirtió en el primer campeón israelí de boxeo en la historia.
Para marzo del siguiente año, Foreman
consiguió la pelea más importante de su vida, ésta sería en el Estadio Yankee
en Nueva York, en contra de Miguel Cotto, otro gran campeón que le exigiría
muchísimo.
En uno de los estadios más importantes del
mundo, Foreman y Cotto combatían en una pelea pareja, todo iba muy bien y los
dos tenían posibilidades de ganar, pero en el séptimo round Yuri se resbaló, en
ese momento su rodilla parecía haberse quebrado, a pesar de ello Yuri continuó
peleando prácticamente en una sola pierna. Para el octavo round sus
entrenadores tiraron la toalla, el referee paró la pelea y parecía que todo
acababa; sin embargo Yuri no quería parar y el referee, en una decisión más que
polémica, continuó la pelea.
En el siguiente asalto Yuri se veía
notoriamente afectado y a pesar de que hacía todo por defender su record
invicto y su campeonato, el referee vio que Yuri no estaba en condiciones y que
tenía que parar el combate, la pelea había terminado y Cotto reconoció el
esfuerzo de su contrincante al decir que su rival estaba prácticamente en una
pierna pero que su coraje de campeón lo hizo continuar.
Después de la contienda Yuri se operó la
rodilla derecha para reparar su ligamento cruzado anterior, el menisco, y para
quitar el cartílago desgarrado en torno a la articulación.
La lesión normalmente lleva un año de reposo,
sin embargo Yuri regresó antes de lo esperado a las prácticas, ya que para
marzo de 2011 tenía programada otra pelea y no la quería dejar escapar. En el
cuadrilátero Yuri se veía bastante mal gracias al mal reposo que tuvo, el
polaco Pawel Wolak ganó la pelea y con gran tristeza Yuri dijo que no sabría si
regresaría al boxeo.
22 meses pasaron y Yuri no peleaba, entrenaba
y seguía en su carrera como rabino pero no había tenido un combate, pero él
quería ganar una vez más antes de retirarse. A principios de 2013, Yuri
consiguió una pelea, regresó al cuadrilátero, ganó y decidió retirarse del
boxeo.
Después de casi 2 años en el retiro y de
acabar sus estudios como rabino, Yuri desdió volver al cuadrilátero; el 5 de
diciembre de 2015 el ahora rabino se puso los guantes de nueva cuenta y le ganó
a Lenwood Dozier. En junio de 2016, Yuri volvió a pelear y en esta ocasión le
dio cátedra a Jason Davis.
Apenas el viernes pasado, Yuri perdió su
primera pelea por la vía del nocaut limpio. Para Foreman éste fue su primer
duelo en viernes por la noche, a pesar de que como rabino pensó mucho en la
llegada del Shabat, Yuri entró en su faceta de boxeador y se dio cuenta que
tenía que pelear.
Hoy en día Foreman cuida Shabat, Kashrut,
estudia Torá, es rabino, boxeador y cuenta con una marca de 38 peleas ganadas
contra 3 perdidas. Cuando se retire, Yuri quiere irse a vivir a Israel y
dirigir una congregación en la “Tierra Prometida”.
El rabino más fuerte del mundo
30/Ene/2017
Enlace Judío, México, Por Isaac Shamah